lunes, 20 de enero de 2014

Web 2.0

La web 2.0 ha supuesto, desde su aparición en 2005, una revolución en la forma de entender Internet para todo el mundo. De una forma sintetizada, un sitio web que se pudiese englobar dentro de la Web 2.0 debería permitir a los usuarios interactuar entre ellos al mismo tiempo que colaborar y crear contenido dentro de una comunidad virtual a la que todos pertenecen. Ejemplos de ello son los servicios web (con lenguaje XML), las aplicaciones web (Buzón de correo electrónico), las comunidades (cualquier foro), las redes sociales digitales (Twitter), los servicios de alojamiento de vídeos (YouTube), las wikis (Wikipedia), blogs (como este mismo) y un largo etcétera.

Anteriormente a la aparición de la web 2.0, Internet era un espacio donde el usuario era un mero espectador. Las páginas web eran estáticas, esto es, no se inmutaban ni cambiaban a no ser que sus creadores introdujesen nueva información para actualizarlas. La base más importante de la web 2.0 es la posibilidad de que los usuarios tomen partido en este proceso, actualizando las páginas ellos mismos y colaborando entre sí, también pudiendo interactuar de cualquier modo (charlando, compartiendo archivos, haciendo negocios...)

Las herramientas más destacadas en la Web 2.0 son:

  • Blogs: se trata de páginas webs a modo de bitácora, donde un usuario puede escribir artículos, noticias o cualquier texto (acompañado de imágenes, música, vídeos o cualquier contenido multimedia que se le ocurra), quedando a la vista de cualquiera que desee leerlo y siguiendo un orden cronológico. Los usuarios pueden interactuar, principalmente, escribiendo comentarios a las noticias, lo que da pie a iniciar debates acerca del tema en cuestión. Wordpress o Blogger son los servicios más importantes con respecto a la creación de blogs.
  • Wikis: se trata de una especie de "enciclopedias" en línea, en las que cualquiera puede introducir, modificar o eliminar contenido. Están organizadas mediante hipertexto, y pueden contener información de lo más variado (como Wikipedia) o estar especializadas en un tema en concreto. Hoy en día, cualquier usuario puede crear su wiki con servicios gratuitos como Wikia.
  • Redes sociales: Son páginas web en las que cada usuario tiene su espacio personal asignado, donde se vuelca toda la información (texto, fotografías, vídeos...) que este genera y puede relacionarse con la del resto de usuarios en mayor o menor medida según el grado de privacidad que el usuario desee. Un ejemplo de esto sería Facebook.También existen redes de intercambio empresarial, como Linkedin.
  • Entornos para compartir recursos: Se trata de espacios donde los usuarios pueden colgar, compartir, descargar, modificar y comentar recursos con sus amigos, colegas o incluso con desconocidos. La gama de posibilidades es muy variada: podemos compartir vídeos (YouTube), documentos (Google Drive), presentaciones (SlideShare), fotos (Flickr), etcétera.
Inmersos en este caldo de cultivo con un potencial tan grande, los profesionales de la información y la documentación deben ser unos agentes que trabajen en pos de la selección y contraste de la información. Si bien todos estos factores permiten que la información se genere de una forma increíblemente rápida y exponencial, al mismo tiempo ocasionan que cualquiera sea capaz de generar cualquier tipo de información, sin ningún tipo de control ni credibilidad. Por tanto, el resultado es que nos encontramos ante cantidades ingentes de información, difíciles de filtrar y de seleccionar. Es ahí donde debe entrar en juego el profesional de la información, y ayudar en la recuperación de información fiable, veraz y comprobable.


Fuentes consultadas:

Artículos de Wikipedia:

Deontología, tipología y formación de los profesionales de la información

Un profesional de la información y la documentación dentro de la sociedad actual debe tener amplios conocimientos en las tecnologías y sistemas de gestión de la información. Desde esta premisa, el campo de trabajo a abarcar es bastante amplio.

Prueba de ello es que los trabajadores de la información y la documentación pueden desempeñar multitud de profesiones, entre las que se encuentran la de responsable de centros de comunicación, bibliotecas, creación y mantenimiento de bases de datos o servicios de información, servicios de búsqueda y organización de la información, gestión de la información en sistemas de gestión de conocimiento, responsables de gestión y actualización de información en portales web, salvaguardia del patrimonio cultural (incluyendo el bibliográfico y el documental) y, en definitiva, cualquier puesto de trabajo relacionado con la manipulación de la información.

Sin embargo, el perfil del profesional de la información y la documentación se divide en tres ramas más o menos diferenciadas que aglutinan todo lo citado anteriormente:


  • Documentalistas: Profesionales cuya función es gestionar información desde dentro de las organizaciones o instituciones. Han de ser instruidos en habilidades relacionadas con la gestióde la información, dirección y planificación de centros y unidades dedicadas al tratamiento de la información.
  • Bibliotecarios: Se trata de un profesional dedicado a gestionar información dentro de bibliotecas, ayudando a clasificar la información allí contenida y facilitar el acceso a la misma a cualquier persona a la que le resulte necesario en un momento determinado.
  • Archivistas: Se trata de alguien encargado de administrar, con todas las letras, el archivo de una organización. Sus funciones pasan por clasificar, organizar y describir la información. Además, se encarga de que la misma sea accesible desde todos los ámbitos de la organización, y su tarea consiste también en asegurarse de que esto funcione correctamente, actualizando y revisando constantemente el sistema.
En cuanto a la formación que se le da a los profesionales de la información y la documentación, se trata de prepararlos para ser unos dignos intermediarios en el proceso de recuperación de la información. Se les entrena para que conozcan como suyas las tecnologías de la información que se utilizan hoy en día en las unidades y servicios de información. También se les imparten unos fuertes principios metodológicos y teóricos, encaminados a tres campos principalmente: todo lo relacionado (planificación, creación, evaluación, etc) de sistemas de información, todo lo que rodea al intercambio de información (difusión, preservación, recuperacíon, representación, acceso...) y, por último, manejo sobre los procesos de producción, uso y transferencia de la información y la actividad científica.

La formación de un profesional de este perfil incluye, sin ningún tipo de duda, muchos más aspectos, pero estos son los más relevantes. Otros incluyen ser capaces de convertirse en asesores para productores o cualquier persona que necesite trabajar con servicios de información o manejarse con soltura con las circunstancias nacionales e internacionales de políticas relativas a la cultura y a la información.

En muchas profesiones se hace necesario un código deontológico para mantener ciertos niveles de competencia, decencia y calidad en el trabajo. Sencillamente, son pautas de conducta a seguir para realizar el trabajo de forma correcta, adecuada y eficiente. A la hora de actuar, el profesional de la información debe lealtad y respeto a tres entidades principales: el usuario, el documento y la institución a la que pertenece. Sin embargo, las intereses de estas entidades pueden entrar en conflicto, y por eso es necesario un código deontológico para paliar esta situación. Además, estamos hablando de una profesión especialmente comprometida con la libertad intelectual y de expresión por su propia naturaleza.

El código de la IFLA establece seis principios principales que deben tenerse en cuenta:
  • Acceso a la información: Debe ser para todos, sin censura y (en la medida de lo posible) gratuito. Debe trabajarse en estándares de accesibilidad, tanto físicos como digitales, para facilitar el acceso a la misma. Se trabaja en torno a poner a disposición más colecciones y servicios.
  • Responsabilidad social: Todo el trabajo de un profesional de la información debe llevarse a cabo sin caer en ningún momento en conductas discriminatorias, ya sea por razón ideológica, de raza, sexualidad o cualquier otro motivo. Debe promoverse también el hábito de la lectura entre la sociedad y un uso ético de la información por parte de la misma. Todos los miembros de la sociedad deben tratarse con equidad.
  • Privacidad, confidencialidad y transparencia: El profesional de la información debe respetar siempre el derecho a la privacidad de los usuarios y trabajar en pos de la protección de sus datos personales. Además, es de recibo la transparencia de la documentación gubernamental y estatal. Se exime de esta consideración a conductas delictivas, corruptas y causas judiciales.
  • Acceso libre y propiedad intelectual: Un profesional de la información tiene que tratar de proporcionar en todo caso el mejor acceso posible a la información o a las ideas para el usuario. También debe intentar conciliar los derechos de los autores y los usuarios, y promocionar un acceso abierto a la información. 
  • Neutralidad e integridad: El profesional debe mantenerse neutral y trabajar en pos de colecciones equilibradas, evitando en todo momento que interfieran sus convicciones personales y buscando en todo caso la excelencia en el trabajo.
  • Relación de colegas y empleador/empleado: Tanto en la relación entre colegas como entre empleadores y empleados deben tratarse todos en todo momento con justicia y respeto, sin caer en discriminaciones de ningún tipo y promocionando la equidad retributiva. También han de compartirse experiencias profesionales.

Fuentes consultadas: