Prueba de ello es que los trabajadores de la información y la documentación pueden desempeñar multitud de profesiones, entre las que se encuentran la de responsable de centros de comunicación, bibliotecas, creación y mantenimiento de bases de datos o servicios de información, servicios de búsqueda y organización de la información, gestión de la información en sistemas de gestión de conocimiento, responsables de gestión y actualización de información en portales web, salvaguardia del patrimonio cultural (incluyendo el bibliográfico y el documental) y, en definitiva, cualquier puesto de trabajo relacionado con la manipulación de la información.
Sin embargo, el perfil del profesional de la información y la documentación se divide en tres ramas más o menos diferenciadas que aglutinan todo lo citado anteriormente:
- Documentalistas: Profesionales cuya función es gestionar información desde dentro de las organizaciones o instituciones. Han de ser instruidos en habilidades relacionadas con la gestióde la información, dirección y planificación de centros y unidades dedicadas al tratamiento de la información.
- Bibliotecarios: Se trata de un profesional dedicado a gestionar información dentro de bibliotecas, ayudando a clasificar la información allí contenida y facilitar el acceso a la misma a cualquier persona a la que le resulte necesario en un momento determinado.
- Archivistas: Se trata de alguien encargado de administrar, con todas las letras, el archivo de una organización. Sus funciones pasan por clasificar, organizar y describir la información. Además, se encarga de que la misma sea accesible desde todos los ámbitos de la organización, y su tarea consiste también en asegurarse de que esto funcione correctamente, actualizando y revisando constantemente el sistema.
En cuanto a la formación que se le da a los profesionales de la información y la documentación, se trata de prepararlos para ser unos dignos intermediarios en el proceso de recuperación de la información. Se les entrena para que conozcan como suyas las tecnologías de la información que se utilizan hoy en día en las unidades y servicios de información. También se les imparten unos fuertes principios metodológicos y teóricos, encaminados a tres campos principalmente: todo lo relacionado (planificación, creación, evaluación, etc) de sistemas de información, todo lo que rodea al intercambio de información (difusión, preservación, recuperacíon, representación, acceso...) y, por último, manejo sobre los procesos de producción, uso y transferencia de la información y la actividad científica.
La formación de un profesional de este perfil incluye, sin ningún tipo de duda, muchos más aspectos, pero estos son los más relevantes. Otros incluyen ser capaces de convertirse en asesores para productores o cualquier persona que necesite trabajar con servicios de información o manejarse con soltura con las circunstancias nacionales e internacionales de políticas relativas a la cultura y a la información.
En muchas profesiones se hace necesario un código deontológico para mantener ciertos niveles de competencia, decencia y calidad en el trabajo. Sencillamente, son pautas de conducta a seguir para realizar el trabajo de forma correcta, adecuada y eficiente. A la hora de actuar, el profesional de la información debe lealtad y respeto a tres entidades principales: el usuario, el documento y la institución a la que pertenece. Sin embargo, las intereses de estas entidades pueden entrar en conflicto, y por eso es necesario un código deontológico para paliar esta situación. Además, estamos hablando de una profesión especialmente comprometida con la libertad intelectual y de expresión por su propia naturaleza.
El código de la IFLA establece seis principios principales que deben tenerse en cuenta:
- Acceso a la información: Debe ser para todos, sin censura y (en la medida de lo posible) gratuito. Debe trabajarse en estándares de accesibilidad, tanto físicos como digitales, para facilitar el acceso a la misma. Se trabaja en torno a poner a disposición más colecciones y servicios.
- Responsabilidad social: Todo el trabajo de un profesional de la información debe llevarse a cabo sin caer en ningún momento en conductas discriminatorias, ya sea por razón ideológica, de raza, sexualidad o cualquier otro motivo. Debe promoverse también el hábito de la lectura entre la sociedad y un uso ético de la información por parte de la misma. Todos los miembros de la sociedad deben tratarse con equidad.
- Privacidad, confidencialidad y transparencia: El profesional de la información debe respetar siempre el derecho a la privacidad de los usuarios y trabajar en pos de la protección de sus datos personales. Además, es de recibo la transparencia de la documentación gubernamental y estatal. Se exime de esta consideración a conductas delictivas, corruptas y causas judiciales.
- Acceso libre y propiedad intelectual: Un profesional de la información tiene que tratar de proporcionar en todo caso el mejor acceso posible a la información o a las ideas para el usuario. También debe intentar conciliar los derechos de los autores y los usuarios, y promocionar un acceso abierto a la información.
- Neutralidad e integridad: El profesional debe mantenerse neutral y trabajar en pos de colecciones equilibradas, evitando en todo momento que interfieran sus convicciones personales y buscando en todo caso la excelencia en el trabajo.
- Relación de colegas y empleador/empleado: Tanto en la relación entre colegas como entre empleadores y empleados deben tratarse todos en todo momento con justicia y respeto, sin caer en discriminaciones de ningún tipo y promocionando la equidad retributiva. También han de compartirse experiencias profesionales.
Fuentes consultadas:
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