Para hablar sobre esta disciplina, primero tenemos que definir qué es la información. Podemos englobar dentro de ella todos los hechos y opiniones que tienen lugar en el mundo, es decir, el contenido. La documentación va un paso más allá, plasmando, archivando y organizando esa información para su posterior recuperación.
Hasta ahora, los documentadores se han encargado de recopilar la información y vertebrarla de una forma relativamente manual. Una ambición que siempre han tenido los obreros de la memoria ha sido poner a disposición de aquel que lo necesite toda la información que haya generado la humanidad (y que haya sido grabada de alguna manera) de una forma cómoda y accesible.
Sin embargo, y como la cantidad de información que se genera (sobre todo a través de Internet) es masiva (el crecimiento es exponencial) y el acceso muy sencillo, rápido y para todo el mundo, la labor se complica. No obstante, a medida que el volumen de información crece tan masivamente, aumenta la necesidad de alfabetización e indización.
Además, el Internet of things (Internet de las cosas) aumentará una vez más en una gran magnitud la información generada y la velocidad a la que se añade nueva información.
¿Qué enfoque debe darse al almacenamiento de datos personales de usuarios de Internet y su explotación? ¿Deben los intermediarios tomar parte del pastel de los beneficios de explotación de estos datos, o la privacidad es un reclamo comercial suficientemente grande como para competir con eso?
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